Fomentar la cultura preventiva

“La actitud es algo pequeño que marca la gran diferencia.»

Winston Churchill

    El convencimiento de los trabajadores de que la prevención es el mejor antídoto para prevenir accidentes laborales es el primer paso para instaurar la cultura preventiva. Las medidas de seguridad en la construcción son importantes, pero por sí solas no son tan determinantes como podría ser la combinación de la actitud preventiva y las medidas de seguridad.

    La actitud preventiva en sí misma es una medida de seguridad que en mi opinión debería ser el principio del cambio de percepción de los trabajadores. Si queremos mejorar esta cultura entre nuestros trabajadores debemos hacerlo piramidalmente, es decir, desde los estamentos más altos de nuestra empresa, dando ejemplo a los subordinados. ¿Qué ocurriría si el jefe no se muestra precavido y conciencia a sus propios trabajadores? La percepción de éstos sería negativa y automáticamente se traduciría en más accidentes.

    Incluso en una obra, donde se mezclan los trabajadores de distintas empresas con los trabajadores por cuenta propia, existe una jerarquía, en la que dirección facultativa, jefe de obra, promotor, etc, deben ser los responsables y cuidar la actitud que muestran.

    Quizá en este caso concreto de una obra de construcción es donde puede ser más difícil fomentar una cultura preventiva. Al peligro propio de una obra que está cambiando continuamente de forma hay que añadirle ese sumando de trabajadores que no se conocen por trabajar en distintas empresas y, en muchas ocasiones, hablando idiomas distintos. Si cuidamos los detalles y proyectamos una imagen adecuada podemos conseguir reducir los peligros existentes.

    Pero no debemos caer en el error de pensar que este cambio de actitud debe ser impuesto; tiene que ser algo más natural ya que de lo contrario podría producir efectos negativos para nuestro fin. El cambio debe ser algo voluntario e individual, y una vez convencido el trabajador contagiará a sus compañeros en la mayoría de los casos.

    Conseguir el cambio de actitud voluntario es la solución a largo plazo. Imponer por normativa la prevención de riesgos laborales es necesario y también la solución para el corto y medio plazo. La prevención debe convertirse en algo natural para el ser humano, pero hasta lograrlo debemos saber qué tipo de resultados son exigibles a corto plazo y cuáles a largo.

    En el 96% de los accidentes laborales en las grandes empresas españolas en 2010 la mala conducta (o actitud) del trabajador fue la causa. Podemos deducir que un cambio de actitud evitaría más accidentes que las medidas de seguridad y EPIs (equipos de protección individual).

    En mi opinión, en materia de seguridad y salud en obras de construcción hay más miedo a cumplir toda la normativa vigente de prevención de riesgos laborales que de evitar los propios accidentes. Impera el miedo a la sanción en vez del sentido común, y éste es otro cambio de actitud que debe producirse, incluso en la formación de los especialistas en prevención y en todos los agentes intervinientes en el proceso de edificación.

    Por mi propia experiencia como estudiante muchas veces se nos ha educado desde el cumplimiento de la normativa, es decir, las mínimas condiciones de seguridad que debemos establecer. Es un enfoque erróneo porque pueden darse situaciones que la normativa no contempla en las que tendremos que utilizar nuestro buen criterio como profesionales, algo que no se educa ni se le da importancia.

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